El reciente incendio en una discoteca en Crans-Montana (Suiza) con 40 víctimas mortales y 115 personas heridas conmovió al mundo. El uso de efectos especiales y pirotecnia en locales de ocio nocturno se ha convertido en una tendencia habitual, pero esta práctica plantea serios riesgos para la seguridad cuando no se cumplen estrictamente las normativas de prevención y se descuidan las inspecciones.
La pirotecnia aporta un componente visual llamativo, pero es fundamental recordar que el fuego y los materiales inflamables no son aliados de espacios cerrados y concurridos. El historial de accidentes graves obliga a preguntarse si el riesgo merece la recompensa y si los actuales protocolos de actuación en emergencias son realmente suficientes.
«La negligencia no puede tener cabida en espacios donde la vida de cientos de personas está en juego. Los empresarios tienen la obligación ética y legal de priorizar la seguridad ante el espectáculo.»
Observatorio CERO
Más allá de la pirotecnia, la composición de los materiales constructivos, el empleo de elementos ignífugos, la correcta señalización de salidas de emergencia, los medios de extinción y la periodicidad de las inspecciones marcan la diferencia entre una evacuación segura y una tragedia.
Las autoridades municipales y autonómicas deben reforzar los controles y agilizar las inspecciones. Por su parte, la seguridad también requiere la concienciación de los consumidores. Fomentar una cultura de la prevención es imprescindible para que todos podamos disfrutar del ocio con la tranquilidad que merecemos.



