La incorporación activa de la ciudadanía en la gestión de los riesgos es una ventana de oportunidades que nos lleva a pasar de los modelos de mera información o consulta, al abordaje de procesos de co-creación y coproducción, con el compromiso de asumir y trasladar a la acción las propuestas elaboradas.
Hay que superar las posiciones reduccionistas y atender a la pluraridad de enfoques que, a pesar de las controversias y tensiones en el proceso, permitan tejer compromisos sobre situaciones complejas y abrir paso a soluciones innovadoras y de eficaz impacto social.
